El mercado cambiario colombiano registró este miércoles una jornada de marcados descensos, llevando al dólar a niveles de precios que no se veían desde hace casi cinco años. La caída, impulsada por factores externos y una menor percepción de riesgo global, refleja una rotación estratégica de capitales desde mercados desarrollados hacia economías de la región que ofrecen un diferencial de tasas de interés más favorable para los inversionistas.
De acuerdo con el análisis de Gregorio Gandini, la incertidumbre política en Estados Unidos y la estabilización de la inflación global han restado presión al tipo de cambio. En ausencia de choques económicos negativos, el dólar ha perdido su rol como refugio seguro, permitiendo que el mercado corrija la volatilidad registrada entre 2022 y 2023. Este escenario favorece la entrada de flujos de divisas a países como Colombia y México.
La tendencia bajista, que se ha mantenido constante durante 2025, es vista por los estrategas como una respuesta a un escenario macroeconómico más controlado. Mientras la Reserva Federal mantenga su política de flexibilización, se prevé que la presión sobre el dólar continúe, facilitando que la moneda colombiana recupere el terreno perdido durante las crisis inflacionarias de la postpandemia.

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