La Arquidiócesis de Barranquilla anunció la ejecución de un plan de contingencia y reparación en el Cementerio Católico Calancala tras el derrumbe de una parte de sus muros externos. La institución religiosa lamentó el hecho que alteró la tranquilidad de los habitantes del barrio Lucero y confirmó que ya se iniciaron las evaluaciones técnicas para corregir los daños. La Iglesia busca asegurar que las instalaciones del camposanto no representen ningún tipo de amenaza para la comunidad del sector.
Los ingenieros encargados de la obra, en coordinación con las autoridades de control urbano, iniciaron una inspección bloque por bloque en la pared de cerramiento del cementerio. Esta evaluación técnica busca determinar las causas exactas que provocaron la caída de la estructura durante la noche del lunes. Los expertos analizan si la antigüedad de los materiales, la falta de mantenimiento previo o las condiciones del suelo influyeron en el desplome del muro de concreto.
La administración del cementerio expresó públicamente su alivio al confirmar que el incidente no dejó personas heridas entre los residentes ni los trabajadores del lugar, debido a que los bloques de cemento cayeron en su mayoría hacia el interior del predio. En el pronunciamiento oficial, las directivas también ofrecieron disculpas sinceras a todas las familias vecinas de la carrera 31 que se vieron alarmadas o afectadas emocionalmente por la emergencia.
El plan de acción inmediata contempla no solo levantar la pared caída, sino también asegurar los postes de servicios públicos y las redes de cableado que se vieron afectadas por el colapso. La Arquidiócesis enfatizó que la prioridad de estos trabajos es devolver el bienestar y la tranquilidad a los peatones que diariamente circulan por los andenes del camposanto. Las obras se realizarán bajo estrictas normas de seguridad industrial para evitar nuevos contratiempos.
Se espera que en los próximos días las autoridades de planeación distrital entreguen un informe final con las recomendaciones para el mantenimiento de otros cementerios de la ciudad que cuentan con estructuras antiguas. Por su parte, la comunidad del barrio Lucero vigilará el avance de los trabajos de reconstrucción para garantizar que el nuevo muro sea fuerte y seguro. Las directivas de la necrópolis aseguraron que no escatimarán esfuerzos para corregir cualquier falla en su infraestructura.

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