Al cumplirse el primer aniversario del asesinato del docente Jorge Luis Terán Castillo en Sabanalarga, Atlántico, líderes del sector educativo denunciaron la falta de avances en la investigación judicial. El profesor Terán fue víctima de un ataque mortal durante un presunto hurto de su teléfono celular, suceso que truncó su labor pedagógica y sus proyectos de emprendimiento personal. A pesar del tiempo transcurrido, los familiares y colegas señalan que no existen capturas ni señales claras que permitan el esclarecimiento de los hechos por parte de las autoridades.
El presidente de la ADEA, Carlos Noriega, expresó su preocupación ante la ausencia de resultados concretos, calificando como "lamentable" que el aparato investigativo no haya individualizado a los autores materiales. Según el vocero, el caso de Terán se suma a una lista de crímenes contra educadores que permanecen sin resolver en la región, lo que genera una percepción de desprotección dentro del gremio. La comunidad educativa exige que se utilicen todos los recursos judiciales para evitar que este homicidio se convierta en una cifra más de la criminalidad local.
Comparó la situación con otros incidentes ocurridos en municipios vecinos, como Santo Tomás, donde las investigaciones tampoco han mostrado progresos significativos tras las detenciones iniciales. El magisterio sostiene que la labor docente se ha transformado en una profesión de alto riesgo en ciertos escenarios del territorio nacional. La crítica se centra en que, aunque en su momento los agentes investigativos afirmaron tener indicios y localizados a los sospechosos, un año después no se han producido detenciones efectivas.
La problemática de la inseguridad en el Atlántico también afecta la integridad de los docentes activos, quienes enfrentan dinámicas de delincuencia común y organizada. El gremio enfatiza que el asesinato por un objeto de poco valor comercial, como un celular, evidencia la vulnerabilidad a la que están expuestos los ciudadanos y, en particular, los maestros en su cotidianidad. Por ello, reiteraron el llamado a la Fiscalía y a la Policía Nacional para que prioricen la resolución de este caso y brinden garantías de justicia a la familia afectada.
Finalmente, el sector educativo reafirmó que la única misión del maestro es la formación de la juventud mediante el conocimiento, utilizando herramientas pedagógicas y no armas. Ante el panorama de riesgo, los docentes instan a las autoridades a no permitir que el miedo paralice los procesos de formación en los municipios del departamento. La exigencia de justicia por el profesor Jorge Luis Terán se mantiene como una prioridad para el sindicato, que busca sentar un precedente contra la violencia dirigida al sector educativo.
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