En el marco del paro nacional de 24 horas convocado por Fecode, los maestros del Atlántico se concentraron este miércoles 15 de abril frente a la Alcaldía de Soledad para exigir mejoras urgentes en el sistema de salud del magisterio. Los educadores, representados por sindicatos como ADEA y Adeba, reclamaron el cumplimiento de los acuerdos de 2003 que permitirían la implementación de un nuevo modelo de atención médica. La jornada de protesta se desarrolló con normalidad, aunque los docentes denunciaron la instalación de barreras físicas que limitaron su acceso a las inmediaciones de la administración municipal.
Carlos Noriega, presidente de la Asociación de Educadores del Atlántico (ADEA), denunció que la crisis educativa en Soledad va más allá de la salud, afectando la operatividad diaria de 32 instituciones educativas. Según el dirigente, existe una ausencia crítica de personal de vigilancia y servicios de aseo, lo que ha obligado a los docentes a asumir tareas que no corresponden a su perfil pedagógico. Esta situación ha generado un malestar profundo en el gremio, que ve afectada su labor académica por carencias administrativas.
Uno de los puntos más críticos expuestos durante el plantón es la carga financiera que están asumiendo los maestros. De acuerdo con las declaraciones de los líderes sindicales, en varios colegios los docentes deben aportar parte de su salario para pagar a personas que realicen la limpieza de las instalaciones. Además, se han visto obligados a realizar turnos de vigilancia para proteger los bienes de las instituciones, tareas que distraen el propósito formativo para el cual fueron contratados por el Estado.
La seguridad también fue una bandera central de la movilización. Los docentes exigieron a la alcaldesa y a la Secretaría de Educación garantías mínimas para desarrollar su trabajo en un entorno sano y seguro, especialmente en municipios como Soledad y Malambo, donde los índices de criminalidad impactan directamente a las comunidades escolares. El magisterio advirtió que no se puede construir educación bajo el asedio de la inseguridad y la falta de garantías para la vida de los educadores.
Finalmente, el gremio advirtió que el retorno a clases programado para el jueves siguiente a la manifestación no significa el fin de las reclamaciones. Si las administraciones locales y nacionales no ofrecen soluciones concretas a los pliegos de peticiones, las acciones de protesta podrían escalar a paros de 48 y 72 horas en las próximas semanas. Por ahora, el magisterio se mantiene en estado de alerta, esperando que se corrijan las fallas en la prestación de servicios básicos y se respete la dignidad del ejercicio docente.
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